Mitos de las Emociones

Existen muchos mitos acerca de las emociones. Y siendo un año tan complejo, he querido abarcar el tema en mi blog. Hay variadas teorías acerca de las emociones, y quisiera abordar aquí mi experiencia y mi mirada de ellas.

Emoción, viene del latin e-motio, que significa “movimiento hacia” o “impulso”. Las emociones, entonces, son lo que nos mueve hacia la acción. Cada situación en nuestra vida, genera un cierto tipo de movimiento hacia alguna acción. Si nos ponemos tristes, dejamos de hablar, nuestra mirada puede ser hacia abajo, nuestro cuerpo distendido, generalmente con movimientos mas lentos y los pensamientos surgen y se desenvuelven desde la tristeza.
Estamos permanentemente en una emoción, en un sentir, aún cuando creemos que no. Nadie nos ha enseñado sobre cómo vivir en ellas. Nos han enseñado todo lo contrario a evadirlas y evitarlas, en todo sentido. Incluso algunos creen en la necesidad de controlarlas, pero no podemos controlar lo que sentimos.
Se han generado tantos juicios acerca de las emociones y muchos, nos generan una vida de sufrimiento y decepción. Yo registré algunos de los más comunes, ¿cuáles has escuchado tú?

1. Las emociones no sirven, solo perturban nuestro diario vivir.
A veces creemos que todo lo que tenemos que hacer en la vida es trabajar, ganar dinero, tener una familia, mantener una familia, mantener una familia unida, ir de vacaciones cuando hay que hacerlo, y caemos en vivir esta vida automatizada. O cuando tenemos un techo, alimento, y las necesidades cubiertas, esperamos que sea suficiente para ser felices. Y aparece algo en nosotros que no logra esa felicidad prometida. Y es perfectamente factible. En esa vida no hay cabida para las emociones. Caemos en lo que deberíamos hacer en nuestras vidas, en lo que esperan de nosotros, y en realidad, las emociones le dan sentido a nuestra existencia. Y es que no todos somos felices con las mismas cosas, situaciones o momentos. Algunos les hace feliz sentir el mar; otros andar en moto, otros trabajar la tierra. Y la vida justamente tiene que ver con encontrar finalmente lo que nos da bienestar, paz y armonía en nuestro ser. Entonces el estar en contacto con nuestras emociones, escucharlas y sentirlas, nos guía hacia lo que realmente necesitamos para acoger naturalmente, ese bienestar, y esa paz que todos anhelamos. ¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase “no sé lo que me falta, pero siento un vacío”, ?
Cada acción que realizamos nos produce cierto tipo de acciones que surgen de nuestro ser. Son reflejo de un reclamo de nuestra alma a cuidarnos, protegernos y amarnos en el diario vivir.

2. Las emociones se controlan.
Cada situación en la vida nos produce cierto tipo de acciones que surgen de nuestro ser. Son reflejo de un reclamo de nuestra alma a cuidarnos, escucharnos, protegernos y amarnos en el diario vivir.
Entonces no podemos controlarlas, en verdad, ellas nos tienen a nosotros. Estamos permanentemente emocionando. Por mucho que queramos dejar nuestras emociones en casa para ir al trabajo, la tristeza sigue estando detrás de nuestro actuar, se reflejará en nuestro cuerpo, en nuestro sentir, en nuestras palabras y pensamientos. Solo podemos trabajar en escucharlas y reconocerlas. Cada emoción que habitamos, es un llamado de nuestro ser. Distinto es vivir las emociones diariamente y resistirnos a escucharlas, atenderlas y hacernos cargo de ellas. Cuánto sufrimiento disminuiría si escucháramos lo que sentimos. Mientras más guardamos nuestras emociones más sufrimiento generamos para nosotros mismos.
Es bien conocido de aquellos que callan tanto lo que sienten y sus opiniones, por temor a lo que dirán los demás o cómo reaccionaran los otros, que simplemente, un día explotan. Y así expresan sus emociones brutalmente generando daño en su entorno o entregando mensajes equivocados, creyendo que es la única forma de poner limites a otros en sus vidas.
Las emociones surgen y están detrás de cada acción que realizamos. Esta en nosotros decidir qué hacemos con ellas. Cuando las evitamos, las evadimos o no nos hacemos cargo de ellas es cuándo comenzamos a sufrir. Acallar lo que sentimos, solo nos lleva a una vida de sufrimiento y sin sentido.

3. Los hombres no lloran.
¿Cuántos de nosotros hemos escuchado esta frase? ¿Por cuánto tiempo en la historia ha vivido de generación en generación? Cuánto daño y sufrimiento a generado? Reprimiendo el dolor y la sensibilidad de tantos hombres. En verdad, los hombres tienen la misma capacidad de emocionar que las mujeres. En realidad, se les ha enseñado a estar en menos contacto con ellas que a las mujeres. Es bien visto y socialmente aprobado, que las mujeres sean capaces de emocionarse, llorar, o alegrarse más fácilmente que los hombres. Y a los hombres, lo contrario, un hombre que llora es débil o esta dañado. El guardarnos nuestras emociones genera mucho sufrimiento, y le hemos pedido en la historia de la humanidad a los hombres no permitirles hacerlo.
El machismo ha sido tan dañino para las mujeres como para los hombres, castrando el aprendizaje profundo de emociones que para ellos aún hoy son calificadas de indeseables en un hombre, pero no por ello están libres de aparecer enmascaradas en el alcohol, drogas, exceso de trabajo y otras adicciones.

4. No sacas nada con llorar.
La manera más sana de liberar nuestra tristeza es llorar. Es una expresión natural de nuestro cuerpo cuando sentimos que hemos perdido a alguien o algo. Si encontramos el lugar y el momento adecuado, puede ser muy sanador llorar el tiempo necesario. A veces creemos que una vez que empezamos a llorar, no podremos parar, y lo real es que, en algún momento esa pena se acaba, estamos liberados y nos deja mucha paz. Pruébalo.

5. Las emociones están solo en la mente.
Las emociones las sentimos en el cuerpo y si les seguimos la pista, tienen un discurso en la mente que nos hace ver el mundo desde esa emoción y tomar una actitud corporal también teñida de esa emoción. ¿Qué pasa cuando ves a un cachorro acurrucarse en tu falda? ¿Cuándo te dicen que has salido bien en exámen? ¿Como está tu cuerpo? ¿qué piensas? Ahora, imagina que te despiden, pierdes un vuelo o tienes que dejar ir a un ser querido. Notas que el mundo se tiñe? Como vimos algunas emociones nos hacen apretar el pecho, otras nos tensiona la espalda, o nos distienden el corazón. Pon atención a la sensación de tu cuerpo en este momento. ¿Cómo lo sientes? Si pones atención en el centro de tu pecho, el corazón, ¿Qué te dice? ¿Qué siente tu corazón en este momento?
Las emociones son energía alojada también en el cuerpo, específicamente en nuestro cuerpo energético. Y podemos hacer diversos ejercicios energéticos para liberarlo. Sin embargo, si no sanamos lo que la originó, esa emoción puede volver a aparecer.
6. Las emociones no son buenas ni malas solo son.
He aprendido que cada emoción tiene sus luces y sombras, nos abren y cierran posibilidades. La pena o la tristeza por ejemplo, nos abre a la posibilidad de valor aquello que hemos perdido, pero nos cierra a todas las posibilidades que hay disponibles. Puede que veamos solo la pérdida y no el mundo que hay allá afuera.
Por otro lado, la rabia, puede ser dañina, cuando esta en exceso y sin control, puede causar mucho daño y destrucción. Cuando aparece, puede surgir de la necesidad de defenderse por sentir que se ha perdido la dignidad, o que he sufrido una injusticia. Pero cuando la rabia esta en armonía en mí, me ayuda a hacerme caro de lo que quiero y necesito en mi vida. Me ayuda a pararme y tomar las decisiones que necesito para estar en armonía y en paz con mi camino.

Reflexiona sobre aquello que sientas, y que te viene a mostrar de lo que estas viviendo. Solo así podremos hacernos cargo de nosotros mismos.
Las emociones son un llamado de nuestro ser, una voz de nuestro corazón pidiendo atención y ayuda. Solo permitete escucharlas sin juicios, con amor y compasión.
Estos son algunos de los mitos más conocidos y que nos han hecho daño a la humanidad.
Este artículo contó con el apoyo y edición de Veronica Irribarren. Gracias!

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