Perdonar

Durante este tiempo de cuarentena, mi alma ha estado pidiendo ir hacia adentro.  Lo noto en la necesidad de parar, de sentir que no sé para dónde voy, de mi dispersión, inquietud o también mi falta de concentración en ciertas cosas. Meditar, escucharme, dejar el mundo de afuera por un tiempo, para escuchar todo mi mundo de adentro, hace que todo eso se pase.  

En este recorrido, en tiempos de cuarentena y pandemia, he ido sanando heridas de la confianza en mí misma, de las relaciones con otros y otras heridas que me han impedido fluir en libertad con mi alma.  

Es así como entendí que parte importante del proceso de sanación es el perdón.  Perdonar a los demás, pedir perdón a otros, y perdonarme a mí misma. En este articulo hablaremos sobre perdonar a otros.  

Lo que más me surge como necesario cotidianamente en nuestras relaciones y que es necesario siempre hacernos cargo como individuos, es perdonar a otros.  Perdonar no significa olvidar o ponerme de lado del que me dañó.  Si no que aceptar que el otro hizo algo que me dañó o hirió como persona.  

No es olvidar el daño que nos han hecho, sino aceptar que otros no han tenido la intención de dañarnos, que no han cumplido con nuestras expectativas que teníamos de ellos.  Con el perdón podemos restituir la confianza en nuestras relaciones más importantes.  Perdonar es separar y entender que otros no pueden satisfacer nuestras expectativas que teníamos de ellos, y que no están para hacerlo.  De esta manera, comenzamos el camino de aceptar a otros sin tener expectativas de su comportamiento.  

Así y todo es necesario que primero tomemos conciencia del daño que me han hecho.  Todo eso que siento, escucharlo, liberarlo, y darle valor, permite hacerme cargo y tomar mi propia responsabilidad en lo que ha ocurrido.  Pues esa persona hizo lo que hizo y yo sentí lo que sentí.  Eso que sentí tiene relación con mi propia historia, mis creencias y mis heridas que están guardadas en mi inconsciente y nada de eso pertenece al que me dañó.  

Por eso es tan importante ir sanando las heridas en el alma.  Ya no reacciones tan frecuentemente a lo que los demás hacen, o las cosas que hacen los demás, no me la hacen a mí.  Los demás hacen lo que hacen determinados por su propia historia y su naturaleza. 

Cuando nos damos cuenta que nos han herido, surgen pensamientos de rabia, pena, y finalmente dolor. Cuando nos permitimos sentir y liberar todo eso, aceptar que ese dolor es nuestro y no por lo que sea que hizo el otro, comenzamos a sanar y limpiar.  Así partimos amándonos a nosotros mismos.

Entonces es necesario reconocer que la mayoría de la veces, esa persona que nos dañó, no nos quiso dañar conscientemente.  Y lo que hizo es la manifestación de su propia alma, ya sea por heridas propias o por su naturaleza.  

Cuando tomamos conciencia de todo esto, comenzamos el camino del perdón.

He aprendido una frase que me ha ayudado mucho para perdonar…y dice así.

Te perdono porque no fuiste la persona que yo esperaba que tu fueras…” Lo siguiente después de liberar emociones y pensamientos es repetir la frase cuantas veces sea necesaria. Después de varias veces puedes modificarla por solamente “Te perdono”.  

Quienquiera hacer este ejercicio, le sugiero que se tome su tiempo. Que escriba sobre lo sucedido y aquello que ha sentido.  Como comenté antes, puede que haya sentido miedo, soledad, rabia, o tristeza. Te sugiero que escribas sobre ello.  Que sientes? ¿Que es lo que te hizo sentir lo que hizo la otra persona? ¿Que pensaste?  ¿Qué escuchó tu corazón en esa situación? ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así? ¿Te hizo recordar alguna otra situación?

Cuando sientes que has escrito todo y no queda más, puedes comenzar con el siguiente paso, que es perdonar.  Y en una meditación, cerrando los ojos y con una profunda conexión con tu alma y la de ese ser que te daño y repite la siguiente frase: “ Te perdono porque no fuiste la persona que yo esperaba que tu fueras.”.

Finalmente siento que todos merecemos ser perdonados, pues nadie ha querido dañarnos.  Y si alguna persona siente que lo han hecho conscientemente, entonces, es acto no viene desde su verdadero corazón, si no desde su ego. Pues esa persona, en el fondo, también sufre y ha sido dañad@ antes.  Como no perdonarl@ entonces?

Comienza a perdonar a todos aquellos que sientas que alguna vez te han hecho daño.  Te sentirás  y podrás vivir más livian@, feliz y en paz.

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